Entrevistamos a Álex Diges. El que fuera director de las revistas Input Commodore, Input Sinclair e Input Msx (entre otras colaboraciones)

 

Intentado recuperar secretos de nuestro pasado dentro de Commodore y en general sobre nuestro universo retro, dimos con una de las personas que tuvo un peso importante dentro del sector. Hablamos de Álex Diges, el que fuera director de algunas de las revistas más populares y conocidas de los 80, como la revista “Input” (Input Commodore, Input Msx e Input Sinclair) o la revista “Commodore Magazine”, además de colaborar en otras tantas desde dentro como por ejemplo “Ordenador Popular”, “Zx”, “Todo Spectrum” o “Pc Magazine“, incluso en publicaciones como la “Enciclopedia práctica de la informática”.

Gracias a esta posición privilegiada, tenía una visión muy completa del sector y su estado.  Así que no lo dudamos y fuimos a preguntarle para conocerle un poco mejor, a la vez que nos contará de primera mano como se vivieron esos años desde la prensa especializada. Intentado también por otra parte conocer mejor el entorno de trabajo de una de las revistas más icónicas, “Input”, con el punto de mira puesto en Commodore. Esto fue lo que nos contó

 

ENTREVISTA A ÁLEX DIGES

 

Alejandro Diges

Antes de empezar y para ubicarnos actualmente. ¿Quién es hoy en día Álex Diges?

Hoy continúo siendo un entusiasta de los ordenadores, manejo casi 70 programas y aplicaciones. Dedico mucho tiempo a los desarrollos en Excel y VBA. Asimismo estoy escribiendo varios libros sobre variadas temáticas, uno de ellos sobre la historia de la microinformática vivida en primera persona y otros sobre asuntos relacionados con la gestión empresarial. Por otro lado imparto algunos cursos y seminarios. Dediqué unos cuantos años a la consultoría.

Por otro lado, estoy desarrollando obras de arte digital utilizando distintos lenguajes de programación. Cualquier día monto una exposición. Me encanta el diseño gráfico.

 

 

Tengo entendido que empezaste en el sector de la prensa técnica con la revista “ComputerWorld”? ¿Cómo llegaste allí, me parece que por tu formación profesional tenías “a priori” otra vertiente más enfocada al sector de las telecomunicaciones?

En realidad en años anteriores ya había publicado colaboraciones en diversos medios.

En efecto, mi formación y vocación temprana fue la electrónica. Ya trabajaba con los primeros microprocesadores que aparecieron en el mercado, así como con sistemas del tipo “Altair” y similares, programándolos a base de conmutadores.

Cuando “ComputerWorld” llegó a España coincidí con el editor Neil Kelly. Se dio la circunstancia que el director no se manejaba con el idioma inglés y sus conocimientos de informática se centraban más en los movimientos de la industria más que en cuestiones de índole tecnológica. Así que rápidamente me asignaron la responsabilidad de todos lo que provenía de la central estadounidense. No obstante, como en toda aventura que comienza, hice de todo, incluso acudir semanalmente a la imprenta para corregir los “ferros.”

En un momento dado convencí, con gran esfuerzo, a Kelly para lanzar un suplemento dedicado a la microinformática insertado en las páginas centrales de “ComputerWorld”, dado que mostraba reparos para lanzar una revista. Se llamó “Microsistemas” y enseguida resultó ser un gran éxito en cuanto a contratación publicitaria. Pretendía demostrarle que el proyecto era viable y por eso me arriesgué desarrollando los contenidos por mi cuenta, yo solo desde casa utilizando medios propios.

Cuando “Microsistemas” alcanzó un punto álgido los responsables de la editorial le traspasaron su dirección por las buenas a un pintor que solicitaba trabajo en Madrid. Por causa de mi comprensible enojo acepté inmediatamente una de las varias ofertas que me llegaban. Tomé la puerta sin más dilación. Al poco tiempo salió “PC World” en los EE.UU. y “Microsistemas” fue rebautizado. Más tarde me propusieron una reincorporación que rechacé y propuse para el puesto a Juanma Sáez.

 

Si no me equivoco has estado en las grandes editoriales del sector como Planeta D´Agostini, el grupo Godó, IDC Iberia, etc. La verdad que me parece que estuviste con los más grandes del sector. ¿Cómo recuerdas esa época?

Algunas de las revistas en las que ha participado

Si, una filial de Godó (el de “La Vanguardia”) decidió lanzarse al entonces goloso e incipiente sector de la prensa informática. Éramos pocos quienes nos movíamos en el sector y me hicieron una oferta interesante. Desde aquella editorial publicábamos “Ordenador Popular”, “ZX”, “Commodore Magazine”, “Todo Spectrum”, “PC Magazine”….

Un tiempo más tarde me citó José Manuel Lara, gerente de “Planeta-De Agostini “para proponerme la incorporación inmediata a la empresa. Ellos también deseaban entrar en este segmento. Disponían de los derechos de la enciclopedia británica por fascículos titulada “INPUT.” Sin embargo yo no quería hacer fascículos. Por eso acordamos lanzar varias las revistas empleando una parte del fondo editorial de los ingleses, si bien desarrollando en España gran parte del material utilizado para las revistas.

Esa es una época que recuerdo con gran cariño. Estaba todo por hacer y cada día trabajábamos con ilusión y excelentes expectativas. Fue una época apasionante.

Con “IDC Iberia” desarrollé varios de los primeros estudios del mercado informático en España. Recibieron una fabulosa acogida porque no existían otros. Los utilizó toda la industria, incluso fueron material de base empleado por los ministerios. “IDC Iberia” ganó buenos dineros con aquellos trabajos.

 

Un regalo de M.E.C para Álex Diges

Vamos a centrarnos un poco más, hablemos de Commodore en España. Supongo que como director de las revistas Input y Commodore Magazine, tendrías contacto directo con Microelectrónica primero y luego con Commodore España. ¿Cómo era esa relación? ¿Me explico, eran ellos los que te facilitaban la información directamente o venían por fuentes externas? ¿Los visitabas? ¿Tenías reuniones directas con ellos?

La relación con “Microelectrónica y Control” era excelente a nivel personal. Sin embargo, el apoyo a nuestra revista fue más bien escaso, salvo las inserciones publicitarias poco más recibíamos. Incluso tuvimos que comprar a precio de mercado los ordenadores que empleábamos para preparar los artículos. Recuerdo que el primer “Amiga” que tuvimos fue un préstamo de tan solo una semana, lo imprescindible para desarrollar un artículo.

Tiempo más tarde mi buen amigo Arturo Selgas, excelente profesional de larga trayectoria en el sector, se incorporó a “Commodore España” y solíamos reunirnos a menudo.

 

Y a la hora de publicar, ¿Tenías libertad total o de alguna forma te marcaban las pautas a seguir?. Oficialmente en las publicaciones se indicaba que erais independientes, pero siempre nos queda la duda.

Una de mis exigencias profesionales ha sido siempre disponer total libertad de criterio. Si la responsabilidad es mía, mía debe ser, fuere para acertar o equivocarme. Puedo contar como anécdota que algunas casas de software intentaron comprar la portada (era algo habitual en otras editoriales) y siempre me negué.

Me he dedicado también a la prensa económica y el periodismo de investigación y nunca he admitido presiones. Afortunadamente, los editores siempre han respetado ese pacto. Ellos realmente desean una elevada venta de ejemplares porque eso llega asociado el volumen de facturación publicitaria.

 

Nos comentaste que “La Caixa” realizó una jugada un tanto especial con el lanzamiento y la venta del Commodore 64. ¿Hasta qué punto pudo afectar esto al mercado? ¿Es posible que esto fuera uno de los factores por los que Commodore en España muriera por éxito? ¿Puedes contarnos los detalles de esta historia?

Efectivamente. Muchos dealers (minoristas) me telefoneaban para contarme sus penurias. “MEC” no les proporcionaba suficientes unidades del C-64 para satisfacer la creciente demanda. Me contaban que “La Caixa” los facilitaba en gran cantidad a sus clientes (decidió regalar el 64 como extratipo (regalo) bancario) y que eso conllevaba escasez en el comercio minorista. Dejando a buena parte del mercado desprovisto.

El resultado fue que los minoristas pretendían seguir en el negocio y aprovecharon la llegada de los “CPC” de “Amstrad”, que además ya incorporaban monitor propio. La firma de Allan Sugar e “Indescomp”, de los hermanos Domínguez, fueron los grandes beneficiados. Casualmente J.L. Domínguez me comentó que intentaron obtener la exclusiva de los “Oric” para España. Pero al no conseguirlo se decantaron por los “Amstrad.”

 

¿Por casualidad no sabrás las unidades que llegaron a ofrecer del C64 a través de “La Caixa”? o ¿En España?

Esas cifras nunca llegué a conocerlas, se mantuvo en secreto. Pero por lo que escuché me temo que no fueron pocas.

 

Con la aparición del Commodore 64 llegaste a hacer un estudio del mercado informático para el Ministerio de industria para elaborar el PEIN (Plan Electrónico e Informático Nacional). Supongo que no lo tendrás, si lo tienes nos encantará verlo, pero ¿Recuerdas algunos resultados del estudio?

Efectivamente. Comentaba previamente aquellos estudios de mercado que desarrollé para “IDC Iberia.” Había elevada necesidad de disponer de datos fiables, porque no existían buenos ni malos. La Dirección General de Electrónica e Informática del Ministerio de Industria estaba desarrollando el primer PEIN pero carecía de cifras de partida en las que basarse. Por eso aquellos informes vinieron como miel sobre hojuelas.

Asimismo desarrollé otros informes como los gastos en informática, el parque de Small Business Systems, los Miniordenadores, los Micros, etc. Todos ellos con la dificultad añadida de incluir forecasting (previsiones) a 5 años.

Resultó ser un trabajo complejo, pues las casas del sector no se mostraban proclives a proporcionar datos, dado que el director general del Ministerio era José Vicente Cebrían (hermano del director de “El País”) quien previamente había sido empleado de IBM. De ahí la reticencias del sector a soltar información.

Utilicé un “Apple II” con la hoja de cálculo “Visicalc” para crear modelos econométricos y después los validaba frente al mercado. Varios directores de marketing se mostraron sorprendidos por la buena aproximación de aquellas cifras.

 

Sabemos que has conocido a grandes pioneros de aquella época relacionados con la microinformática. ¿Recuerdas alguna anécdota especial? ¿Algo que te llamara la atención?

Bill Gates en el Meliá (Madrid)

Si, es una de las magníficas experiencias de aquellas aventuras. Pude conocer a gentes como Clive Sinclair, Chuck Peddle, Jobs y Wozniak, Allan Sugar, Tramiel, etc. Puedo añadir que todos ellos eran entusiastas.

Una bonita anécdota fue mi primer encuentro con Bill Gates en una rueda de prensa en el hotel Meliá de Madrid. Se sorprendió cuando le hablé del “Altair”, pues el también fue usuario de aquel sistema. Entonces le dije que deseaba hacerle una entrevista sobre su perfil personal. Accedió entrevistarnos para su siguiente visita a Málaga pasado el verano. Sus respuestas fueron muy interesantes y solo he publicado una pequeña parte, reservo el resto para uno de esos libros que estoy escribiendo.

Otra más que anécdota fue la aventura de “Dragón Data” y “Eurohard.”•Eduardo Merigó (entonces presidente de Visa España) convenció a los responsables de la Junta de Extremadura para montar el “Silicon Valley español” en Cáceres. Les sacó un pastón y compró los restos del naufragio de la quebrada empresa escocesa para  montar un teatro y liquidar las vastas existencias. El “Dragón” era un pedazo de máquina, con el sistema operativo OS9, basado en Unix. Toda una proeza teniendo en cuenta que utilizaba un procesador de 8 bits. Merigó me insistía para que sacásemos un “Input Dragón.” Incluso Lara y él montaron un flojo programilla de informática en TV-3 para vender esas máquinas.

 

La tarjeta de visita de Jack Tramiel cuando adquirió Atari. Un documento de la colección personal de Álex Diges.

 

De aquella época en la que bajo tu mando llevabas la revista Input con todas sus vertientes, además de otras que también estuviste como Pc plus, Pc Week, Ordenador popular o Tech Multimedia News. ¿Con que te quedas? ¿Ha cambiado mucho el sector si lo comparamos con lo que tenemos hoy en día?

Algunas de las tarjetas de visita utilizadas por Álex durante sus etapas en las diferentes editoriales.

Difícil o imposible decantarme por alguna. Todos esos proyectos tenían personalidad propia.

El sector actual nada tiene que ver. Hoy se maqueta directamente en pantalla, podemos ver la composición de las portadas antes de salir de la imprenta. Entonces teníamos que imaginar y decirle a la fotomecánica qué colores deseábamos para los titulares. Hoy los textos pasan directamente desde el autor a la maqueta. Entonces recurríamos a la fotocomposición que enviaba las galeradas y se montaba en mesa de luz. Las correcciones se eternizaban.

En cuanto a las últimas revistas que mencionas funcionaron bien. El problema fueron los accionistas de las editoriales, que solo se fijaban en el lucro.

La de Multimedia fue un proyecto que desarrollé como producto llave en mano para una consultora y la explotaba una editorial. Fue la primera de esa temática en España. Hicimos el primer número. Después aquella editorial no supo continuar y siguieron haciendo un “tebeo sin chicha ni limoná.” Tenía un gran futuro, pero se la cargaron.

Otra divertida anécdota que recuerdo es aquel verano en “Input” cuando sorteamos una Vespino. Tanto el conserje como el cartero alucinaban todos los días trayéndonos cajas llenas de cartas con los cupones.

 

¿Recuerdas cifras de ventas de los ejemplares de las revistas?

Me consta que fueron muchos miles los ejemplares vendidos. Los editores guardaban celosamente el secreto de esas cifras. Incluso mentían rebajándolas para que no pidiéramos aumento de sueldo, según me confesó uno de ellos, ja, ja, ja.

 

Hay una cosa que siempre nos ha fascinado, las ilustraciones de las revistas. En muchas ocasiones eran verdadera obras de arte. ¿Recuerdas a sus autores y la forma en que se preparaban para coordinarlo todo?

Pruebas cubierta revista Input Commodore

Las cubiertas, o portadas, eran un elemento en el que ponía gran énfasis como elemento fundamental que nos permitía resaltar en los quioscos frente a los casi tres mil productos diversos que tenían entonces los puntos de venta.

Cuando comenzamos con los “Input” le pedí a Mariano Ayuso que me enviase a algunos ilustradores. Ayuso era el responsable de las ediciones españolas de los cómics de “Conan” y afines. Además mantenía en su tienda de cómics madrileña una tertulia semanal con artistas.

Entre los citados llegó Francisco Tórtola, un excelente artista autodidacta que también era policía nacional. Le explicábamos lo que deseábamos y lo interpretaba magníficamente al vuelo. Era un preciosista, todo un hallazgo.

Pruebas cubierta Revista Input Sinclair

También utilizábamos algunas fotografías e fondo gráfico de los ingleses y en otras ocasiones desarrollábamos internamente contenido de las fotografías.

Recuerdo que Lara se empeño en que los proyectos de diseño de las portadas los realizase una carísima agencia publicitaria. No obstante, los componentes del equipo realizamos nuestra propuesta sin decir nada a nadie. Cuando el gerente de la publicitaria nos reunió para mostrarnos sus tres “monstruos” nos mantuvimos callados hasta el final. Entonces mostramos nuestro material con el consiguiente asombro del tío de la agencia. “¡Hombreee. Has guardado el mejor!”, le dijeron.

“Input” fue la primera publicación de informática que se presentó con un publirreportaje y e anuncios en tv.

Con el número 1 de Sinclair, aquel de la serpiente, los responsables de la distribución desaconsejaron la foto. Afirmaban que intentar vender una revista con “la bicha” en la portada iba a ser complicado en Andalucía. Pues se vendió sin problemas. Tampoco les gustó aquello del C-64 con las orejas de goma. Se equivocaron.

Incluso desarrollamos un dispositivo para conseguir los pantallazos que dio buenos resultados.

Para los listados, se me ocurrió utilizar una impresora de margarita con tipografía OCR-B, para mejora la legibilidad. Los caracteres gráficos fueron otro desafío, que ya viste como lo resolvimos. Luego se fotografiaban los folios en la fotomecánica.

 

¿Qué piensas de la nueva corriente #retro? ¿Llega para quedarse o es algo pasajero? Creo que actualmente resides fuera de España, ¿Cómo se ve desde la distancia?

Esta corriente me parece un fenómeno espectacular y deseo que sea duradera. Me gustaría poder montar un museo de la evolución tecnología y su impacto en el manejo de la imagen. A ver si fuese posible materializarlo. Es cuestión de lograr patrocinios.

Durante una época viaje bastante. Me gusta España. Cuando estoy fuera la añoro, la gente y el ambientazo son únicos. Sin embargo es una pena el poco apoyo que se presta al desarrollo y la tecnología. Para nuestras revistas, las que desarrollábamos íntegramente en España, no existió una sola ayuda, solo el descuento de Correos para los envíos.

Tarjeta de visita de Alejandro Diges durante su paso como director de la revista Input (entre otras).

 

¿Alguna vez llegaste a penar que lo que estabas haciendo podría llegar a tener hoy en día tanto recorrido?

No exactamente pensaba que estábamos asistiendo a una prehistoria de lo por venir. Aparecían continuamente nuevas marcas de micros en una industria altamente perecedera.

 

Hay una cosa que siempre nos ha fascinado, las ilustraciones de las revistas. En muchas ocasiones eran verdadera obras de arte. ¿Recuerdas a sus autores y la forma en que se preparaban para coordinarlo todo?

Siempre he sido un entusiasta de la imagen y el diseño.

Aparte del material procedente de Marshall Cavendish. Pero lo mejor fue contar con la inapreciable labor del mencionado Francisco Tórtola. Desarrollaba maravillosamente las variadas ideas que le proponíamos.

Buena parte de esas ilustraciones las realizábamos en la propia redacción, Nos reuníamos para contrastar ideas. Las pulíamos y manos a la obra. No descartábamos las ideas de nadie, las que aportaban los lectores también eran tenidas en cuenta.

 

¿Conservas material de aquella época? ¿Algún objeto único? ¿Algún equipo que le tengas más cariño?

Algunas pruebas de fotomecánica de las portadas. El inolvidable Apple II, los kits de Fisher Technic y un brazo robotizado, ambos para ser manejados a través del C-64.

 

Por último ¿Vendrás al próximo evento por y para los usuarios de Commodore, el “Explora Commodore”? Ya sabes que tienes las puertas abiertas.

Si me gustaría, a ver si en la siguiente convocatoria. Porqué me gustaría encontrarme personalmente con aquellos lectores con quienes compartíamos nuestras revistas. Nos llegaban muchísimas cartas de lectores para demostrarnos su entusiasmo. Casi todos invitaban a ir a visitarlos a sus casas, por toda España.

 

Álex ha sido un verdadero placer hablar contigo y esperemos que no sea la última. Muchos de nosotros fuimos fieles seguidores de tu trabajo, de tus publicaciones, pero sobre todo de tu buen hacer. Ahora tan solo nos queda devolverte lo mucho que hiciste por nosotros, por nuestra afición y por el legado tan grande que dejaste y que hoy añoramos tanto. De parte de todos los amigos de Commodore Spain, de los usuarios de entonces, de ahora y del mañana. ¡GRACIAS por todo! Un abrazo muy grande.

 

Javier Couñago
Commodore Spain

 

 

 

Publicado 17/06/2018

 

 

Un comentario sobre “Entrevistamos a Álex Diges. El que fuera director de las revistas Input Commodore, Input Sinclair e Input Msx

  1. Tromas

    No si al final eso de que a las revistas se las untaba para subir las notas va a ser una leyenda urbana 😀

    Buena entrevista…

    Saludos.

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